La gestión de una fundación o una asociación va mucho más allá de llevar a cabo actividades que estén alineadas con su misión objetivo. Por su naturaleza jurídica y su papel social, estas entidades deben cumplir con una serie de obligaciones legales, económicas, fiscales y de buen gobierno que determinan su sostenibilidad y credibilidad.
Mantenerse al día en normativa, justificar correctamente subvenciones, elaborar presupuestos realistas o asegurar la transparencia financiera son tareas que precisan de un alto nivel de especialización, del que no siempre dispone la propia organización. Por ello, cada vez más entidades del tercer sector buscan un servicio de asesoría externa capaz de ofrecer una visión integral y rigurosa.
La creciente profesionalización del ámbito no lucrativo ha dejado claro la necesidad de contar con equipos expertos en materias como la contabilidad adaptada a las normas específicas de fundaciones y asociaciones, fiscalidad, contratación pública, redacción de estatutos, auditoría, planificación estratégica y gestión documental.