Constituir una Unión Temporal de Empresas (UTE) sigue siendo la vía exprés para que pymes y grandes grupos sumen músculo técnico, solvencia y experiencia en un concurso público. Sin embargo, la misma fórmula que permite elevar puntuaciones también puede descalificarte en cuestión de horas si la parte jurídica o contable no encaja. Cada año, resoluciones del TACRC, tribunales autonómicos e incluso el TJUE recuerdan que basta un error documental o la retirada de un socio para expulsar a toda la agrupación.  En un mercado tan competitivo como el balear, entender antes de firmar dónde están los puntos rojos legales y financieros de una UTE marca la diferencia entre ganar el contrato o quedar fuera en la fase de admisión.

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