Cesión de Contratos Públicos: Claves y Cuestiones Esenciales

4 de marzo de 2025

La cesión de contratos en el ámbito de la contratación pública es un mecanismo legal que permite la transferencia de los derechos y obligaciones de un contrato adjudicado a un tercero. Este procedimiento está estrictamente regulado en la Ley de Contratos del Sector Público (LCSP), con el objetivo de preservar la transparencia, la competencia y la correcta ejecución del contrato.

El principio general en la contratación pública es la inalienabilidad del contrato, es decir, los contratos administrativos son celebrados con base en las condiciones del adjudicatario original. No obstante, existen excepciones que permiten la cesión, siempre que se cumplan requisitos estrictos para evitar fraudes y garantizar que el cesionario tenga la capacidad suficiente para asumir el contrato.

Fundamento Legal

La cesión de contratos en España está regulada principalmente en el Artículo 214 de la LCSP, que establece las condiciones en las que puede realizarse.

A nivel europeo, la Directiva 2014/24/UE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre contratación pública establece que la cesión de contratos solo debe permitirse cuando no implique una modificación sustancial de los términos esenciales del contrato. Esto se traduce en que la cesión debe preservar la identidad del objeto contractual y las condiciones pactadas en la licitación.

Circunstancias que Permiten la Cesión

La cesión puede producirse como consecuencia de una cláusula inequívoca prevista en los pliegos, siempre que se haya ejecutado al menos un 20% de la prestación inicial y haya transcurrido un año desde el inicio de la ejecución. También es posible por sucesión universal o parcial en la posición del contratista inicial debido a reestructuraciones o modificaciones estructurales de sociedades, como fusiones, escisiones, o situaciones de concurso.

Condiciones para la Cesión de Contratos Públicos

Para que la cesión de un contrato público sea válida, se deben cumplir las siguientes condiciones:

  • No Restricción de Competencia: La cesión no debe generar un impacto negativo en la competencia del mercado. Se debe evitar que la cesión cree una situación de monopolio o genere ventajas injustas para determinados operadores económicos.
  • No Alteración Sustancial: No debe suponer una modificación sustancial de las condiciones del contrato si estas fueron determinantes en la adjudicación. Esto implica que la identidad del contratista original y sus características esenciales no pueden cambiar de forma drástica.
  • Autorización Previa: Se requiere la autorización expresa del órgano de contratación. Esta autorización se otorga tras una evaluación exhaustiva que asegure que el cesionario cumple con los requisitos y que la cesión no afecta la correcta ejecución del contrato.
  • Capacidad y Solvencia del Cesionario: El nuevo contratista debe cumplir los requisitos de solvencia y capacidad exigidos originalmente. Esto incluye tanto la capacidad técnica como la financiera, garantizando que la ejecución del contrato no se vea afectada.
  • Formalización en Escritura Pública: La cesión debe formalizarse mediante documento notarial. Este requisito añade un nivel adicional de seguridad jurídica, dejando constancia de las obligaciones asumidas por el cesionario.

Además, la LCSP establece que la cesión no puede realizarse con contratistas que se encuentren incursos en alguna prohibición de contratar. En este sentido, el Registro Oficial de Licitadores y Empresas Clasificadas del Estado (ROLECE) y otros registros autonómicos son utilizados para verificar la idoneidad del cesionario.

Jurisprudencia y Aplicaciones Prácticas

Existen diversos pronunciamientos del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales y del Tribunal Supremo en relación con la cesión de contratos. En general, se ha establecido que:

  • No se permite la cesión si conlleva una alteración esencial de los criterios de adjudicación.
  • La Administración tiene un margen de discrecionalidad para evaluar cada caso y puede rechazar la cesión si considera que afecta la ejecución del contrato.
  • En situaciones de insolvencia, la cesión puede ser autorizada siempre que se garantice la continuidad del servicio público contratado.

En el ámbito práctico, la cesión de contratos suele darse en sectores como la construcción, los servicios de mantenimiento y la gestión de infraestructuras, donde los contratistas pueden necesitar reestructurar sus compromisos por razones financieras o estratégicas.

Supuestos Específicos de Cesión

La LCSP contempla ciertos casos en los que la cesión es permitida, entre los que destacan:

  • Fusiones, absorciones y escisiones empresariales: Si una empresa contratista es absorbida por otra, el contrato puede cederse al nuevo titular si este cumple los requisitos de solvencia exigidos. Es crucial que la absorción no modifique de manera significativa la ejecución del contrato ni otorgue ventajas indebidas a la empresa cesionaria.
  • Situación concursal: En caso de quiebra o concurso de acreedores, el contrato puede ser cedido para garantizar su continuidad. En estos casos, se requiere la supervisión del administrador concursal y la aprobación del órgano de contratación, asegurando que la cesión no implique un riesgo para la ejecución del contrato.
  • Subrogación en contratos de servicios: En algunos contratos de servicios públicos, la cesión se permite por normativa específica para garantizar la prestación sin interrupciones. Esto ocurre, por ejemplo, en el caso de concesiones de transporte o en la gestión de residuos urbanos.
  • Cesión en contratos de infraestructuras: En proyectos de construcción y obra pública, la cesión puede resultar necesaria cuando la empresa adjudicataria no puede continuar con la ejecución del contrato debido a problemas financieros o técnicos.
  • Reestructuración de grupos empresariales: Algunas cesiones ocurren cuando una empresa matriz reorganiza sus filiales y decide trasladar la titularidad de ciertos contratos dentro del grupo. En estos casos, se debe demostrar que la cesión no afecta la viabilidad del contrato ni modifica las condiciones esenciales del mismo.

Procedimiento para la Cesión de un Contrato Público

El procedimiento estándar de cesión de contratos públicos consta de las siguientes fases:

  • Solicitud de Autorización: El contratista cedente debe presentar una solicitud formal ante el órgano de contratación, justificando la necesidad de la cesión y proporcionando información detallada sobre el cesionario. Esta solicitud debe ir acompañada de documentación acreditativa de la solvencia técnica y económica del cesionario, así como de un informe justificativo de la cesión.
  • Evaluación de la Solicitud: La Administración analiza si se cumplen los requisitos de la LCSP y valora si la cesión es viable. Este análisis incluye la verificación de la capacidad técnica, la idoneidad del cesionario y la compatibilidad con las condiciones originales del contrato.
  • Resolución Administrativa: En un plazo máximo de dos meses, la Administración debe emitir su decisión. Si no responde en ese tiempo, se entenderá otorgada por silencio administrativo positivo. Sin embargo, en contratos de gran envergadura, la Administración puede solicitar ampliaciones justificadas del plazo de resolución.
  • Publicación y Notificación: En caso de autorización, la cesión debe publicarse en el perfil del contratante y notificarse a todas las partes interesadas. Esto garantiza la transparencia y permite la interposición de recursos en caso de disconformidad con la decisión adoptada.
  • Formalización: Una vez autorizada la cesión, se procede a la formalización mediante escritura pública ante notario, quedando el cesionario subrogado en todos los derechos y obligaciones del contrato. En contratos de especial relevancia, la formalización también puede requerir la aprobación del Consejo de Ministros o del órgano equivalente en el ámbito autonómico.
  • Supervisión y Control: Posterior a la cesión, la Administración debe supervisar el cumplimiento de las condiciones pactadas y asegurarse de que el cesionario ejecuta el contrato conforme a lo establecido. Esto implica auditorías periódicas, revisiones técnicas y la posibilidad de revocar la cesión en caso de incumplimientos graves.

La falta de autorización expresa de la Administración puede dar lugar a la nulidad de la cesión y sanciones para las empresas involucradas. Además, si la cesión implica un perjuicio para el interés público, la Administración puede iniciar un procedimiento de resolución del contrato.

Consecuencias de una Cesión Irregular

En caso de que una cesión de contrato se lleve a cabo sin cumplir los requisitos legales, pueden derivarse múltiples consecuencias tanto para el cedente como para el cesionario, afectando también a la Administración contratante. Estas consecuencias pueden clasificarse en los siguientes ámbitos:

Nulidad del Contrato

Si la cesión de un contrato público no ha sido debidamente autorizada por el órgano de contratación o si se incumplen los requisitos exigidos por la LCSP, la cesión se considerará nula de pleno derecho. Esto significa que el cesionario no tendrá ninguna validez jurídica para ejecutar el contrato y la Administración podrá:

  • Declarar la cesión sin efectos, manteniendo la responsabilidad sobre el contrato en el cedente original.
  • Rescindir el contrato si la cesión ha generado incumplimientos graves o alteraciones en la ejecución del contrato.

Responsabilidad Económica

  • Los responsables de una cesión irregular pueden enfrentar consecuencias económicas significativas, tales como:
  • Imposición de penalidades económicas por incumplimiento contractual, dependiendo de lo estipulado en los pliegos del contrato.
  • Reclamaciones de daños y perjuicios por parte de la Administración o de terceros afectados por la cesión ilegal.
  • Obligación de restitución de pagos en caso de que el cesionario haya percibido fondos públicos sin autorización válida.

Inhabilitación para Contratar con la Administración Pública

Los operadores económicos que participen en una cesión irregular pueden ser sancionados con su inclusión en el Registro de Prohibiciones de Contratar, lo que les impide participar en licitaciones públicas por un periodo determinado. Esta medida se aplica cuando se determina que:

  • La cesión se llevó a cabo con dolo o negligencia grave.
  • Se han incumplido normas de transparencia y competencia.
  • El cesionario no reunía las condiciones de solvencia exigidas.

La inhabilitación puede extenderse a los administradores y representantes legales de las empresas involucradas, lo que afecta su capacidad para dirigir otras sociedades que participen en procesos de contratación pública.

Responsabilidad Penal

En algunos casos, la cesión irregular de un contrato público puede dar lugar a responsabilidades penales. Esto ocurre cuando:

  • Se falsifican documentos para simular la legalidad de la cesión.
  • Se ocultan o manipulan datos para eludir controles administrativos.
  • Existe connivencia entre empresas y funcionarios públicos para favorecer la cesión en perjuicio del interés general.

Los delitos asociados a estos supuestos pueden incluir prevaricación, fraude en la contratación pública y falsedad documental, con penas que van desde multas económicas hasta inhabilitación para ejercer cargos públicos y prisión en los casos más graves.

Impacto en la Ejecución del Contrato

Una cesión irregular puede comprometer la correcta ejecución del contrato y generar efectos adversos en la prestación del servicio o en la ejecución de la obra pública. Entre los principales riesgos se encuentran:

  • Deficiencias en la ejecución del contrato debido a la falta de capacidad técnica o financiera del cesionario.
  • Retrasos en la prestación del servicio por disputas contractuales derivadas de la cesión.
  • Incumplimiento de normativas específicas aplicables al sector, lo que puede dar lugar a sanciones adicionales.

Posibles Recursos Administrativos y Judiciales

En caso de una cesión irregular, tanto la Administración como las empresas afectadas pueden recurrir a distintos mecanismos para impugnar la cesión o defender sus intereses:

  • Recurso especial en materia de contratación: Se puede interponer ante los Tribunales Administrativos de Recursos Contractuales cuando la cesión afecta la legalidad del contrato.
  • Procedimientos contencioso-administrativos: En caso de que las decisiones de la Administración sean impugnadas en sede judicial.
  • Reclamaciones ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) si se considera que la cesión ha afectado la libre competencia en el mercado.

Conclusiones sobre la Cesión de Contratos Públicos

La cesión de contratos en la contratación pública es un procedimiento regulado que, si bien permite la continuidad de la ejecución contractual en determinadas circunstancias, conlleva una serie de riesgos y exigencias legales que no pueden ser ignoradas. Su correcta aplicación garantiza la transparencia, la competencia y el cumplimiento de los principios fundamentales de la contratación pública, asegurando que los recursos públicos sean gestionados de manera eficiente y sin generar ventajas injustificadas a ciertos operadores económicos.

El conocimiento detallado de la normativa aplicable, la observancia de los requisitos exigidos y la correcta ejecución del procedimiento son esenciales para evitar consecuencias negativas como la nulidad del contrato, sanciones económicas o incluso responsabilidades penales. Por ello, las empresas que deseen ceder un contrato o recibirlo como cesionario deben actuar con diligencia y asegurarse de que cumplen todos los requisitos establecidos por la Administración.

En definitiva, la cesión de contratos debe entenderse como un mecanismo excepcional y no como una práctica habitual en la gestión contractual. Las empresas adjudicatarias deben prever y planificar con antelación sus capacidades y compromisos contractuales para evitar situaciones que requieran la cesión del contrato y que puedan afectar la seguridad jurídica de su ejecución.

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